
Una frase que creo guarda una línea muy delgada con la de, «La verdad no peca pero incomoda», porque viene después de que alguien nos dijo lo que en su opinión es «nuestra» verdad o con alguna acción nos dió en donde más podría dolernos, y …

¡¡¿¿Quién se cree el que lo dice o hace??!!
La respuesta es, nadie, pero ¿Por qué deja un ruido interno?, ¿qué tanta incomodidad nos causa lo dicho o hecho?, ¿hay alguna parte de razón en eso?.
Como lo mencioné de alguna forma en la publicación anterior, nadie más que uno para conocer hasta lo más «oscuro» de nuestro ser, y antes de reaccionar por qué no darle la media vuelta – metafórica* y literalmente** hablando -, tanto al momento como a la parte que arremete contra nosotros.
*Cada quien en lo que considere su momento de calma, reflexione sobre eso que de repente alteró todo. Sin restar valor a nuestro argumento pero siendo este honesto, si lo que el otro dijo o hizo tiene algún sentido para o en nuestra percepción de lo sucedido, darle un punto de razón conducirá a ambos a hacer lo que pertinentemente aplique.
** No dejemos arrastrarnos o caigamos en el juego del otro, porque es acá donde la memoria se activa de sobremanera y replicar con la sangre ya caliente, de ambos o del entorno, ¡uy!, salen mil cosas (rencores archivados, temas que no vienen al caso o temas sin sentido para uno pero que para el otro significan mucho -porque lo ha anotado hasta con saliva en su libreta mental -), y que puede ser válidos pero por una mala comunicación (y que nos somos adivinos ni expertos en la vida) el desazón se quedó en el limbo; y aprovecha entonces la oportunidad para desahogarse, provocando en algunos casos, violencia física -porque la verbal es casi por default-, y con ello, relaciones fracturadas con o sin ley de hielo, y duele. La medida del dolor uno la sabe pero también el remedio, el que mejor nos parezca.
Sí, también hay personas indeseadas -adjetivo que se les aplica según la historia que nos relaciona con ellas- y que por ningún motivo les permitimos el acceso a nuestro espacio vital y mental, porque aparte no vienen a decir o hacer algo válido. Diría un viejo lobo de mar: «Si no te cabe, no repartas»; y entonces aquí sí aplica la frase de hoy.
Por lo tanto, no es fácil pero aceptar la realidad de las cosas y lo que siga, es libre albedrío y responsabilidad.
Gisela Monterrey