¿Qué va a decir? ¿Qué va a pensar?

En un contexto de cacareo mental, estas preguntas que se suponen sobre alguien, y que junto a afirmaciones como, «va a decir que», «va a pensar que», impiden actuar libremente al que quiere decir o hacer algo, dejando con ello sensaciones de frustración, angustia, pena, enojo, etc.

Peggy_Marco

Pero, ¿Por qué se le da tanto peso al otro?, ¿cuántas cosas se dejan de decir o hacer por un «temor» que en ocasiones es hasta infundado? (porque solo es nuestra cabeza la que fabrica las historias). Y, ¿qué porcentaje hay de que esto se dé?, es decir, si el otro sí va a pensar y sí va a decir algo, y le afecta (o no).

Claro, si bien es cierto que por el rango e importancia que tienen las personas en nuestra vida tratamos de ser educados, amables, de no herir susceptibilidades o de no provocar un malentendido que después detone algo mayor, es que lo pensamos antes de tomar acción, pero también, ¿dónde queda la libertad de ser?.

Y con este tema creo que vale mucho la pena recordar a la fábula de El niño, el señor y el burro. Al principio actuaron sin pensar en el qué dirán, sobre la marcha su entorno comenzó a murmurar por lo que cedieron y cambiaron lo que consideraban era lo mejor para su camino … El final, la mayoría lo sabemos y, cuánta razón de la moraleja, ¿no?.

Por otra parte también se dice que, «Cada quien conoce a su gente». Sabemos lo que se vislumbra o podría generarse si no nos adelantamos a pensar antes por el otro, pero entonces según lo conozcamos, hagamos/digamos y quitemos un peso, y disfrutemos lo que hay.

Y ya si es el caso de que el otro sí va a decir y sí va a pensar, dependiendo del asunto, démosle valor al cuestionamiento y hagamos lo que a nuestra razón parezca mejor.

Hagamos que estos cuestionamientos y/o afirmaciones pasen de recurrentes a selectivos y de estos últimos, hasta comprender que no son necesarios. De lo contrario, esto roba energía, roba tiempo… esfuma deseos.

Gisela Monterrey

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«Las cosas se toman de quien vienen»

Una frase que creo guarda una línea muy delgada con la de, «La verdad no peca pero incomoda», porque viene después de que alguien nos dijo lo que en su opinión es «nuestra» verdad o con alguna acción nos dió en donde más podría dolernos, y …

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¡¡¿¿Quién se cree el que lo dice o hace??!!

La respuesta es, nadie, pero ¿Por qué deja un ruido interno?, ¿qué tanta incomodidad nos causa lo dicho o hecho?, ¿hay alguna parte de razón en eso?.

Como lo mencioné de alguna forma en la publicación anterior, nadie más que uno para conocer hasta lo más «oscuro» de nuestro ser, y antes de reaccionar por qué no darle la media vuelta – metafórica* y literalmente** hablando -, tanto al momento como a la parte que arremete contra nosotros.

*Cada quien en lo que considere su momento de calma, reflexione sobre eso que de repente alteró todo. Sin restar valor a nuestro argumento pero siendo este honesto, si lo que el otro dijo o hizo tiene algún sentido para o en nuestra percepción de lo sucedido, darle un punto de razón conducirá a ambos a hacer lo que pertinentemente aplique.

** No dejemos arrastrarnos o caigamos en el juego del otro, porque es acá donde la memoria se activa de sobremanera y replicar con la sangre ya caliente, de ambos o del entorno, ¡uy!, salen mil cosas (rencores archivados, temas que no vienen al caso o temas sin sentido para uno pero que para el otro significan mucho -porque lo ha anotado hasta con saliva en su libreta mental -), y que puede ser válidos pero por una mala comunicación (y que nos somos adivinos ni expertos en la vida) el desazón se quedó en el limbo; y aprovecha entonces la oportunidad para desahogarse, provocando en algunos casos, violencia física -porque la verbal es casi por default-, y con ello, relaciones fracturadas con o sin ley de hielo, y duele. La medida del dolor uno la sabe pero también el remedio, el que mejor nos parezca.

Sí, también hay personas indeseadas -adjetivo que se les aplica según la historia que nos relaciona con ellas- y que por ningún motivo les permitimos el acceso a nuestro espacio vital y mental, porque aparte no vienen a decir o hacer algo válido. Diría un viejo lobo de mar: «Si no te cabe, no repartas»; y entonces aquí sí aplica la frase de hoy.

Por lo tanto, no es fácil pero aceptar la realidad de las cosas y lo que siga, es libre albedrío y responsabilidad.

Gisela Monterrey

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Conciencia

¡Gracias por estar aquí!

Elegí este tema para comenzar con este proyecto personal porque de aquí parte el concepto y nombre del Blog. Un anhelo que se materializa, que me apasiona y por ende, disfruto. Un espacio con contenido de experiencias, cuestionamientos, reflexión, etc., y siempre con la premisa de poder aportar algo y de respeto hacia quien me lee.

Representar de alguna forma la concienca, en mi percepción.
Alexas_Fotos

Hablar de Conciencia y en un término sencillo, podríamos recordar a lo que representa Pepe Grillo (el bien o el mal de las acciones, a grandes rasgos), pero no, en este caso va más allá de eso porque de cada quien depende el saber qué es bueno o no en su vida y de los conceptos que personalmente se tengan de ellos.

En lo personal, hacer conciencia viene de un espejeo con las personas o de reconocer algo en las situaciones que se presentan. Al entrar en ella me doy cuenta de las emociones, pensamientos o sentir que me producen, y de ahí parto para saber qué hace falta trabajar en mí, y con ello, tomar acción para que en la medida que mejor sea posible, vivir sea un viaje sin equipaje innecesario. No es sencillo, lidiar con «demonios internos» se vuelve caótico si las heridas duelen -que ni siquiera sabemos que existen-, si las circunstancias no lo permiten o simplemente, el no querer cambiar nada de/en nosotros, lo que en cierta parte nos lleva a no tener buena comunicación = buenas relaciones -de cualquier tipo- con los demás, y principalmente con uno mismo; pero tampoco es imposible, solo basta con ser sinceros, despejar la mente (estar atentos) y crearla.

Es un trabajo constante e interesante.

Un día a la vez.

Gisela Monterrey

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